Ya se nos pasa otro verano. Todo continúa, y se podría decir que para nosotros es cuando comienza el año. Los chicos empiezan nuevamente sus clases, y el trabajo comienza a tomar su ritmo normal. Me gusta la rutina, me ordena, me agrada que sea así. Disfruto mucho de eso que llamamos costumbres. Y una de esas es hacer que el Domingo sea un día especial.
Cuando era chica, los Domingos íbamos a la casa de mi abuelo. Almorzábamos todos juntos y los hombres miraban las carreras de fórmula uno por la tele. La esposa de mi abuelo preparaba siempre alguna entrada, y después ,el plato principal. Nadie se ocupaba mucho de los postres, lástima que yo era muy chica para encargarme. Pero eso no significaba que no les gustara lo dulce. Mi abuelo era un fanático de el zapallo en almíbar, los duraznos con crema y el postre vigilante(queso y dulce). Algo que siempre hacía a la hora de sentarme a la mesa, era sacudir el cuchillo. Había uno que en el interior del mango tenía algo suelto y hacía que sonara. Y al que le tocaba el que hacía ruido, ¡iba a tener suerte en lo que deseara!
En mi casa no hay cuchillos que hagan ruido pero sí me transforme en pastelera y los postres los hago yo para alegría de todos.
Helado de frutillas a la crema
250 gr frutillas (fresas)
100 gr azúcar
350cc leche
1 cucharada de maicena
100 gr azúcar
1 clara
150 gr crema (nata)
Lavar, y cortar las frutillas, colocarlas en una ollita y llevarlas al fuego junto con el azúcar. Revolver de vez en cuando y apagar cuando vemos que las frutillas se han ablandado y perdieron su forma. Las licuamos y dejamos que hiervan un poco más. En otra ollita, colocamos la leche junto con la maicena y el azúcar. Llevamos al fuego hasta que comienza a espesar. Retiramos y mezclamos junto con las frutillas. Dejamos enfriar y llevamos a la heladera. Batimos la crema a medio punto y la incorporamos a la mezcla de frutillas fría. Batimos la clara a nieve y la agregamos a nuestra mezcla, de manera envolvente. Llevar al congelador hasta que comience a tener cuerpo, pero no que endurezca.
Helado de granizado
350 cc leche
1 cucharada de maicena
100 gr azúcar
1 clara
150 gr crema (nata)
150 gr chocolate para taza
Mezclar la leche junto con el azúcar y la maicena. Llevar al fuego medio hasta que espese. Cocinar por unos minutos. Retirar y dejar enfriar. Batir la crema a medio punto e incorporar a la mezcla de leche. Batir la clara a nieve e incorporarla de manera envolvente. Picar el chocolate con una cuchilla de manera despareja y agregar a nuestra mezcla.
Ganache
150 gr crema (nata)
150 gr chocolate
Llevar la crema a calentar sin que llegue a hervir. Incorporar el chocolate picado bien chiquito. Esperar unos minutos a que se derrita y mezclar bien.
Ensamblado
Cortar un pionono del tamaño de un molde desmontable que tengamos. Colocar una aro de acetato que nos va ayudar a poder desmoldar luego nuestra torta. Colocar el helado de frutillas a medio hacer y llevar al freezer. Esperar que esté bien duro e incorporar el helado de granizado. Colocar por encima un nuevo disco de pionono. Llevar al freezer hasta que endurezca. Esto lleva por lo menos 4 horas. Retirar del molde y bañar con una ganache de chocolate aun caliente.










Una de las frutas que más abundan en ésta época del año son las frutillas o fresas. No todas tienen el mismo sabor, últimamente algunas se las ve muy rozagantes pero su sabor deja mucho que desear. En la ciudad no es fácil conseguir las frutillas " de verdad". Si recorremos alguno kilómetros quizás sobre la ruta nos cruzamos con algún paisano que las vende directamente y ahí nos reencontramos con el verdadero sabor de esta fruta. Esas hacen honor a su nombre , ya que etimológicamente hablando la palabra proviene del latín fraga que significa fragancia.
Volviendo a la cocina hoy les presento una tarta que es exquisita y super fresca. Se podría hacer alguna variante con alguna otra fruta pero con ésta, la combinación es ideal. A mí me la enseñó mi tía Lucia, que tiene una mano bárbara para la cocina. Una de las cosas que más me costó al principio , cuando me la enseñó fue tomarle el punto a la gelatina , pero la verdad es que no es difícil , paso a explicarles. 
Este es mi aporte para el
Esta receta la saqué de una revista para diabéticos del Dr Cormillot. Pero de la receta quedó muy poco porque la tuve que volver a hacer y modificar las cantidades. La primera horneada fue a parar a la basura , un crimen , pero estaba incomible!
Me encantan los cumpleaños y las reuniones con amigos. Aunque después termino de cama, la paso muy bien antes y durante la fiesta. Todo empieza con los preparativos y ahí es donde termino enredandome yo misma, porque ni bien termino de hacer algo se me ocurre otra cosa que bien podría acompañar a lo ya hecho, en fin , no tengo cura. Como les comenté antes la seguidilla de cumpleaños ya terminó. Como dato curioso les cuento que mi papá, mi hermana y yo cumplimos el mismo día y no somos gemelas. A eso ya nos acostumbramos, es una gran fiesta familiar. Ahora de grandes festejamos juntos , antes mi mamá tenía que hacer tres fiestas ¡pobre! y no tenía escapatoria porque si nos juntaba eramos miles.
Comimos unas cuantas cosas ricas, y esta es una de las tortas que había. En realidad esta vez la presenté directamente en pequeñas porciones porque había unas cuantas tortas dando vueltas y me pareció que esta forma de presentar era más sencilla para servirse. Para la foto le agregué por encima azúcar coloreada, que es muy sencilla de hacer y tomé la idea del blog de
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