Estamos en otoño y eso se siente en el ambiente. Lo extraño es que uno espera lo mismo todos los años. Que venga el frío de golpe y salir abrigados como si el cambio de estación fuera automático. La realidad es que este año , como otros tantos años el frío de verdad no aparece. Los mejores indicios del cambio de estación son las hojas secas que cubren las veredas y los jardines de todo el barrio. Recuerdo cuando era chica de disfrutar un montón pisando las hojas secas de los plátanos que cubrían las veredas, dejándolo totalmente alfombrado de amarillo. Qué linda sensación! Escuchar el crujir debajo de los pies y sentirse en una nube de papel reseco. Supongo que seguirá sucediendo lo mismo en esas calles, aunque ahora vivo en otro lugar y eso no sucede por aquí.Los domingos por la noche es momento de sopa. Me encantan las rutinas y la de las comidas fijas para un día de la semana también. La elección del menú tiene que ver un poco en que el fin de semana es común desbarrancarse, y comer más de lo necesario . Entonces la sopa viene como purgante para tanto exceso. La verdad es que ésta en especial es muy rica y lo mejor es hacer bastante cantidad porque al día siguiente es aún más rica. Cada uno le echará lo que tenga a mano en el cajón de las verduras y funciona bien igual. 
No hay cantidades, solo los ingredientes que usé, uds ponganle a ojo.
Pollo
Choclo (maíz fresco)
Puerro
Cebolla de verdeo (cebollín)
Apio
Arroz
Sal gruesa
Quitarle la piel y la grasa al pollo, cortarlo en cuartos y ponerlo en una olla con agua junto con las verduras cortadas y la sal (el choclo lo colocamos entero). Una vez que el pollo está cocido, lo retiramos y lo desmenuzamos en tiritas. Desgranamos el choclo, lo volvemos a colocar en la olla y licuamos todas las verduras. Agregamos por último el pollo cortado (en este momento le agregué un poco de arroz blanco que tenía hervido en un tupper en la heladera) y luego le volvemos a dar un golpe de calor.

Foto tomada de adn.es