Whole Kitchen en su propuesta dulce para el mes de Febrero nos invita a preparar un clásico de la gastronomía francesa, Crêpe.
Los que me siguen sabrán que hace unos días atrás publiqué los panqueques de dulce de leche, los cuales fueron mi propuesta para el último número de la revista de Whole Kitchen. Nuevamente me encuentro preparando unos panqueques pero un poco distintos a los anteriores. El nombre que le damos a las crepes en Argentina es panqueques el cual proviene de pannenkoek, palabra holandesa para llamar a estos discos de masa, aunque con esto de la globalización también usamos de vez en cuando la palabra crepe.
Mi propuesta es una crepe de manzana también llamada a la Normanda.
Domingo por la tarde en familia, sin horarios, sin apuros y todos con ganas de comer algo rico y participar de la elaboración. Es así que me puse con mi hijo a preparar una rica merienda. O sea que la elaboración estuvo hecha en conjunto. Obviamente que él quería practicar lo de darlos vuelta por el aire. Gracias a Dios ya le está tomando la mano y no tuvimos que usar ninguna crepe de patín. No nos quedó alternativa y tuvimos que preparar no solo los de manzana sino los de dulce de leche también. Eso sí, para la cena una sopa livianita y gelatina light.
Ingredientes
2 huevos
100 gs harina 0000 (de repostería)
250 cc leche
pizca de sal
2 manzanas verdes
manteca (mantequilla)
Poner en un bowl los huevos y la harina, mezclar e ir incorporando la leche de a poco, tratando que no nos queden grumos. Ponerle la pizca de sal y reservar al menos media hora a temperatura ambiente, para que se integre todo bien. Mientras tanto pelar y cortar dos manzanas verdes en capas finitas. Poner un poquito de manteca en la sartén y echar un cucharón no muy lleno de la mezcla. Tenemos que cubrir con una capa muy fina para que no nos queden unas crepes gordotas. Sobre esta primer capa ponemos la manzana cubriendo la superficie y luego colocamos otra capa fina de la mezcla. Lo mejor es tapar mientras se cocina así lo hace de manera pareja y no se nos quema la base. Cuando vemos que perdió brillo espolvoreamos con azúcar y lo damos vuelta. En este caso lo mejor es usar un plato porque sino se nos va a salir volando toda el azúcar por los aires. Cocinar del otro lado hasta que caramelice. Servir tibio.
















