Seguimos festejando con nuestros amigos nuestras fiestas temáticas. Esta vez uno de los chicos eligió el tema y anunció a todos que él se encargaba de la comida. Les cuento como dato, que no es menor, que Lauti tiene 16 años , y preparó él sólo la comida para todos! Y estaba realmente deliciosa! Todo comenzó con la invitación a la fiesta la cual le llegó a todos por correo. Después vinieron los preparativos para decorar el lugar. Yo hice unas linternas de papel y compramos unas bolas grandes también de papel para iluminar.
Marce se encargó de la decoración de la mesa. Palitos chinos, los platitos con las salsa agridulce y todo haciendo juego con los colores típicos de la China. El menú fue bastante variado y como siempre sobró como para volver a festejar. Lauti realmente se lució, ya puede recibirse de chef profesional chino.
Todos estábamos disfrazados a la manera oriental. Caty y yo, nos maquillamos y disfrazamos como geishas. Les cuento que eso de tener la cara blanca es lo peor! No hay manera de no tocarse la cara y arruinarse el maquillaje, así que tenía que estar muy atenta todo el tiempo para no tocarme. Marce y Martu tenían vestidos de satén, chinos de verdad, que se compraron en el barrio chino; y los varones se vistieron con el atuendo de Andrés de Tai-chi-chuan. Así que ellos eran guerreros chinos!

Al final de la cena aparecieron las galletas de la fortuna que preparé para la ocasión. Pero esta vez la frase no era algo lindo sobre el futuro, sino que en cada galleta había una prenda. Sí, teníamos ganas de divertirnos mucho! Así que a cada uno le tocó hacer su prenda frente a los demás. A mí me tocó decir un trabalenguas tres veces seguidas sin trabarme, cosa que no me salió! Ni siquiera lo lograba con el de "Pablito clavó un clavito..." Pero fueron benévolos y no me exigieron mucho, con una vez bien bastó.
Estas galletas tienen unas cuantas peculiaridades como para que lleguen a estar como debe ser. Lo más probable es que nos queden blanditas. Pero después de algunos intentos y trucos que se me iban ocurriendo en el camino, logré llegar a tener algo más o menos aceptable.
Ingredientes
80 gs clara
5 cucharadas de aceite
esencia de vainilla
esencia de almendras
100 gr harina 0000 (floja)
50 gr azúcar impalpable (glas)
10 gs maicena
4 cucharadas de agua
Procedimiento
Batir las claras y cuando empiezan a espumar volcarle el aceite en forma de hilo. Seguir batiendo hasta que quede un poco firme. Agregarle las esencias y mezclar. Tamizar todos los secos y mezclarlo con las claras batidas. La preparación en este punto va a descender, eso no es problema. Agregar luego las cucharadas de agua . Si es necesario agregar más agua , pero sin pasarnos. Lo que debemos lograr es una mezcla fluida pero espesa. Como si fuera la consistencia de una crema batida a medio punto. Colocar con una cuchara sopera una porción sobre una plancha siliconada y con la parte curva de la cuchara expander en forma de óvalo grande. Llevar a horno medio, unos 180ºC sin que se lleguen a dorar, eso es más o menos entre 8 y 10 minutos. Si se pasan , se secan demasiado y no las vamos a poder doblar. O sea que las sacamos medio blanditas y bien claritas. Ahora con las ¡manos de amianto! y en caliente tomamos cada tuile y la doblamos a lo largo, la plegamos al medio y la dejamos que se enfríe dentro de un molde para muffin o una flanera descartable de las que son de papel de aluminio. Antes de doblarlas hay que poner el papelito con la leyenda.Y aquí viene mi truco para que queden duritas. Una vez que las pusimos dobladas en el molde las volvemos a meter en el horno apagado para que se terminen de secar. Sino otra opción es ponerla 10 minutos en high en el microondas, retirarlas hasta que se enfríen y volver a repetir de ser necesario.
No les recomiendo guardarlas de un día para el otro, ya que se vuelven a ablandar. y si no les queda otra , las vuelven a secar con el microondas!
Fuente de la receta
aquí