Este mes las chicas de Film and Food nos propusieron el tema del amor en una receta japonesa. Los que me conocen sabrán que lo mío son los dulces, así que mi propuesta tenía que estar llena de dulzura. La pastelería japonesa no es mi favorita, debo reconocer. Las pocas cosas que probé no me gustaron, entonce se me hizo bastante difícil elegir una receta con la cual quedarme conforme. Viendo los ingredientes de esta bizcochuelo acepté el reto de probarlo. El resultado es una masa muy esponjosa , húmeda , suave y con un leve sabor a vainilla. O sea , nada que ver con lo que a mí me gusta. Pero en mi casa y con mi cuñada tuvo un éxito bárbaro. Por eso es que nunca hay que dejar de probar, para luego poder decir si nos gusta o no. Es que yo soy más de los sabores intensos, ácidos y levemente amargos, masas secas y frutas. Y esto es justamente lo contrario.
No somos de festejar San Valentín, aunque con esto de la globalización , a medida que pasan los años tenemos más influencia externa y los negocios se visten con corazones durante el mes de Febrero. Pero eso no significa que no festeje el amor, pero todo el año y todos los días. En las pequeñas cosas, en los detalles, en los gestos, en las miradas. Porque el amor se construye día a día y se celebra a cada instante , con las discusiones también, con el intercambio de ideas y la tolerancia mutua. Con el entender los tiempos del otro, sus silencios y sus risas. Porque no hay nada más gratificante en la vida que saber que nuestro compañero está allí, siempre.
CHEESECAKE DE ALGODÓN JAPONÉS (fuente Diana´s Desserts)
6 huevos
150 gs azúcar
50 gs manteca (mantequilla)
250 gs queso crema
100 cc leche
1/4 cucharadita de cremor tártaro
60 gs harina 0000 (floja)
20 gs maicena
pizca de sal
esencia de vainilla

Mezclar la leche , junto con el queso crema a temperatura ambiente y la manteca en una ollita y llevar al calor hasta que se unifiquen formando una crema. Retirar y dejar que enfríe.
Encender el horno a 180º C. Incorporar a la crema anterior de a una las yemas, la esencia de vainilla y luego los ingredientes secos tamizados. Batir las claras a nieve junto con el cremor tártaro. De a poco en forma de lluvia volcar el azúcar hasta formar un merengue. Incorporar el merengue a la mezcla de queso y volcar sobre un molde enmantecado y enharinado( yo usé uno de 23 cm). Poner el molde en una placa con agua para cocinar a baño María. Llevar a un horno de medio a bajo , sin abrir la puerta del horno para espiar hasta último momento ,porque se nos baja y no tiene remedio. Cocinar por una hora aproximadamente o hasta que pinchemos con un palillo y este salga seco.

















