Después de estar una semana sin Internet, vuelvo al ruedo. La verdad es como si me hubieran cortado la lengua. Para mi se ha vuelto algo necesario. Supongo que a muchos de ustedes les pasa lo mismo.
Se acercan las Pascuas y todo por aquí está lleno de huevitos y chocolate. Ya solo mirar te genera empacho. Amo el chocolate y las fiestas también. Disfruto mucho con ellas, y cualquier excusa me parece buena para juntarme con familia y amigos a pasar un buen rato. Este año me agarra un poco atareada y con poco tiempo para programar grandes cosas. Pero no por eso iba a dejar de hacer algo rico alusivo a las fechas. Muchas de las cosas que se ven por aquí son heredadas de otras tierras, el tema de los huevitos coincide con el inicio de la primavera y el renacer de la vida. Por aquí empezó el otoño, pero eso no nos impide adoptar la dulce costumbre. También hay roscas muy vistosas por todas las panaderías, otra de las cosas típicas , que no hay que dejar de comer, porque sino no es Pascuas, buena excusa para engullir todo lo que anda dando vueltas por ahí.
Esta vez quise hacer unas galletitas con el único molde "pascual" que pude conseguir , un conejito bien pequeñito. Tendré que procurarme algunos moldes del extranjero porque no encontré mucha variedad. La receta es la misma de la masa de la Linzer pero amasada finita para poder adaptarla a mis masitas.
150 gs almendras molidas ( casi harina)
125 gs manteca (mantequilla)
125 gs azúcar
1 yema de huevo
ralladura de limón
esencia de almendras
150 gs harina 0000 (de repostería)
canela
pizca de sal
Batir la manteca pomada hasta formar una crema, agregar el azúcar y continuar batiendo hasta incorporarla. Agregar luego la yema y la esencia. Mezclar los secos y tamizarlos sobre la mezcla. No batir, solo integrar, formar un bollo y llevar a la heladera por lo menos una hora. Estirar con palote y cortar de la forma que más nos guste. Hornear en horno medio hasta que se doren.

Fiesta rosa! Si!! no hay nada más lindo para las nenas que vivir la vida de color rosa , aunque se encuentran algunas excepciones. Y no solo las nenas , también algunos grandes viven la vida color de rosa!
Les dejo aquí unas cuantas propuestas para vestir la mesa de fiesta. Son todo mini bocaditos , como me gusta a mí. Algunas de las preparaciones se pueden hacer con anticipación y así no llegamos al último día con la lengua afuera.
Una buena opción es decorar el salón en donde se va a servir la comida con manteles , girnaldas y luces engamados en el color de la fiesta.
Espero que les guste tanto como a mí preparar todo temático, a mí me resulta un buen hilo conductor. Y es muy divertido preparar algunas cosas con los chicos.
Las recetas son las que ya fui publicando , algunas con una pequeña variación. No duden en consultarme si les interesa alguna.
En nuestro país es muy común que cuando uno se va de vacaciones a algún lugar le trae a sus amigo s y familia a algún recuerdo gastronómico del lugar donde estuvo. Lo más popular son los alfajores, un bocado hecho de dos tapitas de masa, relleno con algún tipo de dulce y bañado. Según la zona de donde venga varía todo, la masa, el relleno y el producto con el que se lo baña. Viniendo del sur ,no se traen alfajores sino chocolates, conservas, dulces de frutos del bosque y torta galesa. No se si existe esta tradición en otros países, pero acá es como una obligación tácita.
Las colaciones son muy populares en la provincia de Córdoba , en el centro de nuestro país y no sabría muy bien su origen. Su formato es una simplificación del alfajor santafesino o algo por el estilo. En mi caso, el veredicto de los comensales menores de la casa es que le faltaba más dulce de leche , pero la verdad es que desaparecieron enseguida del plato.
150 gs harina 000

